miércoles, 28 de agosto de 2013

Por estar menos recordado.

En si,
Las cosas eran parecidas al cuerpo,
Entonces,
Todo termino siendo algo de lo no necesario,
Eso de saber a tiempo;
Que aveces se nos cae de la memoria,
La repetición de las horas,
En el gesto injusto del pensamiento y todo lo contrario,
De la última realidad;
El segundo después,
De lo que no sos.

Desde el cuerpo necesario del conocimiento,
Al dialogo de un cuello abierto,
Que comprende la densidad de una palabra propuesta por el reloj,
Y entonces,
Son del labio los detalles mencionados.
La forma supuesta de existir,
Es que cada uno tiene en el mundo,
Una forma de ser olvidado.
Pues así, 
Ya pasado hasta del tiempo,
Se esta como en el otro lado de la palabra,
Advirtiendo uno;
Que todo esta por ser recordado,
Y que podrá empezar así,
El día de las conclusiones.

Ahora bien,
Esto es un punto a favor de la mente,
Que tendrá la opción de olvidarse,
Detalladamente,
De las palabras gesticuladas,
Por la espera obediente del cuerpo,
Porque de todo ese tiempo,
El menos posible,
Todavía,
No ha pasado.



sábado, 10 de agosto de 2013

Del cuerpo a la teoría


Sobre todo por esa especie de situación cerrada,
En la explicación breve de un silencio,
Por las cosas que se pasan del tiempo;
En la realidad esta que no recuerdo haber olvidado,
Sobre el carácter silencioso de una soga,
Que en libertad espera algo,
Del gesto caprichoso de tu cuello.

Aún se pasa del cuerpo a la teoría sin dejar al personaje de lado.
Así que por lo pronto,
Yo,
Provocare el juicio de las cosas insensibles.
Pues con tanto amor simulado,
No será posible que en la cirugía mental,
Se modifiquen los argumentos precisos de la acostumbrada muerte, 
Ante el desarrollo natural de pensar con el cuerpo;
La ruptura  molecular del oxigenante silencio.

Olvido entonces,
Que las cosas se pueden recordar,
Lo olvido porque hay mente en el costado del tiempo que permite guardar;
Todos los besos de tu cuello,   
Pues caprichosamente la biología deduce con el paso del tiempo que la muerte ya no es una probabilidad,
Y que en si,
Puede ser la última manera de explicar el miedo,
       y nada más…

miércoles, 17 de julio de 2013

El olvidado caso de la sangre.

La multiplicidad del placer exacto,
En una de las tantas versiones del miedo,
El ejemplo a seguir de un joven exagerado por el silencio y la adictiva compañía de  la música,
Ante todo eso que eran explicaciones,
En el tiempo cerrado que hay en una herida.

Entonces durmiendo esta el verbo del pasado como algo subyugado,
La justificación exacta de los que no vive,
Y que luego se convierte en el personaje principal del futuro…
De manera que todo lo que este despierto allí detrás seguirá estimulando;
Al número del cual no recuerdo haber nacido,
Al razonamiento sustancial de las cosas olvidadas,
Que significa al concepto de que es necesario morir,
Porque es la segunda situación de la vida,
En las venas estas que son conclusiones.

Es que a veces sucede así,
Toda la geometría lograda en la sangre practica con genética,
El resultado mortal de un pensamiento elegante,
Vestido de tal forma él,
Que de tanta apariencia in sospechable,
Puede ejecutar una idea sin ser el absoluto culpable de la realidad.

El múltiplo de la mentira,
Ante la inteligencia de una costumbre.
La paciencia exacta de lo que no es,
Y eso de antes que esta encerrado,
En cada día que tengo que explicar,
A ellos,
Tus pensamientos. 

viernes, 12 de julio de 2013

Los últimos en el tiempo.



Cíclico en el fuego,
De las otras herramientas sensibles sin conocimiento.
Y ya que somos los últimos en el tiempo,
Puede uno no terminar escuchando;
Como debajo del corazón respiran los recuerdos de la sangre,
Haciendo memorar,
Que todo se sostiene por su pulso,
Y que si algo pasa con algunas de sus lágrimas,
Tratara de explicar con muerte a eso de lo que el fuego es sensible.
Pues la suma del dolor convertida a lágrima se contiene como una respuesta;
Distintas versiones de la pasión,
Y sin embargo una lágrima cayendo sobre el fuego puede  volver a convertirse en sangre,
Y luego apagarse,
Pues es tísico su pensamiento de tanto que llora.
Es que el corazón no quiere tener más elementos humanos debajo,
Y menos que sean recuerdos…

martes, 2 de julio de 2013

El criterio de lo que no importa.

También saberse al mundo de memoria,
Como el pulso genético de la evolución.
Y creo que ya te he demostrado cuanto se de todos tus besos,
De los que por distintos motivos no respetan la ignorancia de la belleza,
En una personalidad egoina.
De los que algún día tendrán la opción de ser perfectos ante el duelo de la juventud,
Y fallaran contra la puntería del corazón,
Siendo ellos mismo parte de la sangre.

Pues bien,
Uno divierte su cultura y la locura empieza a ser exagerada,
Con ello las razones son inexplicables y la mente queda en retroceso.
Es que detrás,
Esta el instinto que infilia el todo de su argumento.
De manera que uno puede ir acostumbrándose al momento,
De elogiar el punto de vista de tu belleza,
Ante los elementos necesarios del deseo.
  
Mirar quien soy,
Al ir desperdiciando el silencio,
Y coincidir;
Que después del odio es mejor hacerse noticia;
Pues los objetos de la mentira serán bastantes reales en sí,  
Luego el criterio de lo que no importa tendrá su sentido de pertenencia.
Es que seguimos probando cuanto soporta esta cultura ante el estimulo del método,
Solemos coleccionar en su esperanza el resto del egoísmo,
Con la sangre del labio que la impostura necesita,
Lógicamente una no aconsejable forma de dispararse,
Y errarle de nuevo al mundo,
Aunque sea él,
Uno solo…

La alcohólica dicción de respetarse conmueve,
Y el sentido obligatorio de las sensaciones mentales,
Queda tirado,
Allí debajo,
Como de un pasado,
Del corazón.
Haciendo de muestra como uno falla con el pensamiento,
Ante el rumor narcótico del tejido experimental,
Al intelecto,
Y sus sutiles argumentos.

Desde ya,
Hoy será el fin,
El día de la elección…
El de un saludo que supone respirar,
Y será así,
Estoy acostumbrado a pensar en lo que no recuerdo,
No puedo ser entonces de otro modo,
Pues mis puntos de vistas son la imaginación de tus besos,
De esos que tendrán la oportunidad de ser perfectos,
A partir de siempre.



miércoles, 26 de junio de 2013

El Silencio del Sol...

Del acíbar al consentimiento,
De la astucia perdida por el constante conocimiento,
Del todos los días lo mismo.

Que un silencio suele estar demás en las noches que no me extraño,
Obligando a modificar el resultado de las otras direcciones,
De mis besos definitivos,
Al saludo obsesivo que logra el tiempo cuando quiere que ya seas parte de un recuerdo.

Entonces,
Hacia todos los lados,
Lo nuevo es exagerado,
Y lógicamente esto produce una sorpresa,
Un presentimiento cercano que mañana será idéntico a lo no perdido,
Y una suave respuesta que solo la costumbre podrá contestar con criterio,
A tan determinante cariño…

Es que en el aire solo sobran elementos que pertenecen a lo que nunca fue olvidado,
El ADN demencial de una provocación carnal y el verbo de la sangre,
Afinando en la frecuencia mental que el amor reluce cuando el cuerpo reproduce su elegancia;
De su estado neural en plena quietud,
Dentro de un supuesto pensamiento,
Hacia la distancia de la soledad;
El sol del silencio.

En si todavía no explico mis condolencias,
Pues la otra noche se me ha caído otro pensamiento desde el armario,
Y sucedió estar solo yo para recoger su inevitable esperanza echa piso,
Tan demás,
Como esas noches en la que uno extraña al silencio,
Y termina recordando,
Que todo esto sigue siendo igual,
Que los mismos días de siempre… 

miércoles, 15 de mayo de 2013

El final del conocimiento.



Una casi insoportable memoria,
De los días del no pensar,
La magia suponiendo el intelecto residual de todos los argumentos que son preguntas,
Hasta las consecuencias elementales del cuerpo entero.

Es una vida eterna en el tiempo de un segundo,
Un recuerdo exagerado,
Un fantástico pensamiento que ordena la consulta ilustrada del miedo,
Marcando el límite que el sexo ignora en el sur de la verdad.

Pretender salir del aire y dejarse olvidado hasta para la muerte,
Todos le aportamos al miedo una cuestión interesante con las cosas no pensadas,
Entonces no hay nada que detrás del silencio no este sospechado.
De manera tal que es moderno ponerse hablar con exceso de todo lo siempre hablado…

Rasgos de un ridículo mental en una pregunta insoportable,
No más que un detalle del vino, 
Volcado sobre la experiencia de la risa y el calor humano de una cama sin pesadillas.
Luego el rostro desaparece y la costumbre de moda es la de olvidarse,
En si, son los días del no pensar,
Para preguntarme lo mismo que nunca me había preguntado.